La moda del Low cost es una etiqueta que realmente define productos de alta demanda de consumo y baja calidad de servicio. En lo que a aerolíneas se refiere, no es sinónimo neceasario de bajo coste.
Al escribir esto, Air Madrid acaba de anunciar una suspensión temporal de actividad. El contexto en que lo hace no hace falta repasarlo mucho, ya que es de candente actualidad. En este momento, la web de Air Madrid no responde. Esta "Low cost" famosa por sus proverbiales retrasos, estaba siendo sometida a inspección por parte de Fomento. El sábado (mañana, en el momento de escribir esto), Fomento podría eventualmente suspender la licencia de operador aéreo a Air Madrid.
Mi primera reacción fue pensar qué poca dignidad y cobardía la de Air Madrid, ¿verdad? En vez de esperar a que Fomento les quite la licencia, se suicidan prematuramente. Pero el suicidio, aseguran, es temporal, no definitivo.
Las declaraciones de Air Madrid son asombrosas. Culpan al ministerio de Fomento y a Aviación Civil, primero, de crear alarma social "injustificada", pero también de "repartir octavillas a los pasajeros en Barajas" advirtiéndoles del expediente a que está sometida Air Madrid y a la posibilidad de que se queden sin vuelo.
Bueno, lo primero, si esto es cierto, vaya mi reconocimiento al ministerio de Fomento (o a Aviación Civil, o a la persona responsable) por tener informados a los pasajeros, verdaderos interesados de este tejemaneje. Si el interés de los pasajeros está en juego (imagínate quedarte tirad@ en un país que no conoces al otro extremo del Atlántico), estos tienen derecho, cuando menos, a estar informados. Sólo con información se pueden tomar decisiones libres... mal que le pese a alguno!
Pero a Air Madrid los pasajeros le importan muy poco. No sólo por el trato que les ha estado brindando en los últimos meses, sino porque con su decisión de cruzare de brazos y "ahora no respiro" ha hecho la puñeta a miles de pasajeros (o clientes, como les gusta llamarlos ahora) que, en el mejor de los casos, ya tenían comprado su billete. En el peor de los casos, se acaban de quedar sin retorno.
Esto también dista mucho de las recientes declaraciones de la compañía, de ayer mismo, creo, donde enviaba un mensaje de tranquilidad a los pasajeros, donde desde la aerolínea aseguraban estar convencidos de que no les iban a retirar la licencia, además tenían prevista una serie de actuaciones para mejorar el servicio a los pasajeros que bla, bla, bla... y luego ni siquiera esperan al Ministerio de Fomento, demostrando una vez más que, si se trata de putear al pasajero, nadie lo hace mejor que Air Madrid.
Desde aquí sólo me queda desearles mucha suerte (la van a necesitar!) a las personas que se hayan visto afectadas de una u otra forma por el castizo timo de la estampita aeromadrileña. Que conste que no es el primer caso donde una Low cost deja tirados a sus clientes. Hace algún tiempo, unos allegados se quedaron colgados cuando, tras haber pagado el billete, Volare era intervenida por el Estado italiano. El litigio aún está en proceso, pero a los clientes aún no les han devuelto el importe de los billetes en los vuelos no operados.
viernes, 15 de diciembre de 2006
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